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Categoría: MUEBLES
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MI COCINA DE JUGUETE

martes, 24 de marzo de 2015

Hace un par de años me entraron unas ganas locas de hacer una cocinita de juguete. Tuve una cuando era pequeña y me encantaba pasar horas y horas jugando con ella, me construía una casa con mantas y sábanas y me metía dentro con mi cocinita. Es un buen recuerdo, así que pensé que tener una en casa daría mucho juego (nos encanta cocinar en familia). Pasé algunos días buscando inspiración y con todas las cosas que ví en la red y un par de ideas propias, decidí hacer un mix y fabricar nuestra propia cocinita.



La mayoría de materiales necesarios para la cocina son de ikea, y recuerdo que en total nos gastamos unos 80 euros. Os explico paso a paso cómo hacerla con enlaces a los materiales que necesitareis, pero siento no tener fotos del trabajo... 

Para la base de la cocina utilizamos un mueble auxiliar tipo besta, el problema es que ahora mirando en la web no encuentro el modelo, supongo que estará descatalogado. En mi caso, el módulo se compone de tres huecos de unos 120 cm en total. Creo que también podríais usar dos módulos de la mesa auxiliar lack, en cuyo caso ya incluye ruedas (con lo que os ahorráis el tema patas), la eterna estantería expedit, ahora kallax, o incluso dos o tres módulos valje pegados entre sí.

Una vez decidida la base, pensamos que en uno de los huecos que nos quedaban en la parte inferior de la cocina podíamos añadir una puerta para hacer el horno, así que manos a la obra encontramos una puerta que se ajustaba al tamaño, si os animáis a hacer la cocinita tendréis que buscar la que mejor vaya a vuestra base, dos ejemplos podrían ser los siguientes, la puerta oxberg y la besta (aunque ésta me resulta un tanto cara para el total del conjunto).

Para las patas, lo dicho, dependiendo de la base que escojáis, podéis añadirle patas o ruedas, aquí os muestro también unos ejemplos, las patas modelo capita de acero inoxidable, las besta (en versión blanca o negra), las ruedas rill, incluso puede dejarse sin patas, ¡eso a gusto del consumidor!.

Para la trasera, en nuestro caso, usamos un tablero de okume que teníamos por casa. Creo que no hizo falta ni cortarla (o bueno, como yo no lo corté tengo esa fase en blanco), porque el tamaño se ajustaba muy bien al mueble. Pero vamos, que teniendo la herramienta necesaria se corta sin mayor problema, y si no, siempre podemos pedir que nos lo corten a medida en nuestro centro de  bricolaje de confianza (que bonita queda esta frase).

Una vez cortado el okume lo forramos para que quede más mono. Nosotros compramos, también en ikea, una tela que me fascina, tidny. Me parece muy para niños pero con un aspecto muy nórdico. Pero bueno, esto como todo, imaginación al poder, al que le guste el tema monocromático esta opción le encantará, pero al que le guste el color, tiene también múltiples opciones. Nosotros grapamos la tela al okume, para ello lo más fácil es ir grapando desde el centro e ir estirando bien la tela hasta llegar a las esquinas. Es cierto que por detrás va a quedar un poco chapuza, vamos, que se ven las grapas, la tela no cubre toda la trasera... pero en mi caso, la cocina está colocada contra una pared por lo que la trasera no se ve.

Para la balda de arriba, una lack (esto si que es eterno en ikea), de 110 cm, es un pelín más corta que el módulo de la cocina, así que ojo, antes de colocarla centrarla bien en el okume. Colocarlo como si fuese en la pared y ¡listo!

Vamos con los complementos, para el fregadero un bol blanda de acero inoxidable (ojo, que hay varios tamaños, nosotros usamos el de 20 cm), para el grifo, en mi caso, usamos uno viejo que había por casa, pero supongo que podéis encontrar por mediación de algún amigo o profesional, algún grifo que esté roto o no sirva para encajarlo en nuestra cocinita. Para la placa de la vitro, bueno, de inducción, ¡que es una maravilla!, utilizamos una radiografía/ecografía, que siempre podéis cortar a la medida que necesitéis. Los fuegos son los posavasos panna también de ikea. Parece que ahora ya no están en rojo, pero bueno, de colores también me resultan molones. Y los mandos, lo mismo, los teníamos por casa (es lo que tiene tener alma de chatarrero) y los atornillamos a la base de la cocina.

Finalmente y como decoración una barra grundtal, unos ganchos en forma de S, de la misma serie, y por supuesto, complementos de cesta de fruta, bateria de cocina y utensilios. Toda esta última parte, casi casi, para cuando ahorremos un poco, que todo junto se escapa del presupuesto...

Todo este proceso de montaje dura un buen rato, no os desesperéis si no tardáis una hora. Y siempre podéis aprovechar para tener entretenidos toda una tarde a los destinatarios de la cocinita. ¡¡Vale!! ¡¡Miento!! No dejéis que se acerquen, no acabareis nunca.....

Y finalmente, éste es el resultado, espero que os guste tanto como a mi.










Fotos mimundomemola

MI MUEBLE ESCANDINAVO AÑOS 50

viernes, 20 de febrero de 2015

Hoy de nuevo, vengo con ganas de enseñaros mi vena tuneadora de muebles... Ya he comentado que me encanta rastrear muebles antiguos que sea capaz de restaurar. A veces los encuentro en algún rastrillo, tienda de segunda mano, feria, incluso como os comenté me paro a mirar en los contenedores de camino al trabajo (sin ningún hallazgo importante por el momento..).

El flechazo con este mueble ocurrió en una web de productos de segunda mano... Andaba yo buscando algo que nada tiene que ver con un mueble cuando picada por la curiosidad se me ocurrió escribir la palabra "antigüedades" y acotar el desplegable de mi provincia. Y allí apareció, mi mueble escandinavo de los años 50.... por supuesto que necesitaba alguna actualización, pero según lo vi, de nuevo pensé que tenía que ser mío... Efectivamente, no lo necesitaba, ni sabía donde colocarlo, pero el síndrome de Stendhal (sí, si, ese que se tiene cuando viajes a Florencia) se apoderó de mí.Y allí me vi, mandando mails y wasaps al propietario, temerosa de que alguien más se diera cuenta del chollo que acababa de encontrar. Pero no, lo conseguí, y una vez recogido me dispuse a restaurarlo.

La madera se encontraba perfecta, así que solo tuvimos que arreglar un par de cosillas; dentro el armario tenía una trasera con un espejo, que estaba en buen estado, pero que no va mucho conmigo, así que lo quitamos sin mayor problema y además, parece que en su día había tenido un punto de luz, del que todavía quedaba el casquillo de la bombilla y un par de alambres. No tengo fotos del estado inicial del mueble, pero puedo decir que estaba muy bien conservado.

No tenía muy definido el color que quería darle a mi mueble, pero lo que sí tenía claro es que quería probar la técnica del chalk paint. Se que hay tutoriales por la red para hacerlo nosotros mismos, pero de momento no me atrevo mucho, así que compré un bote de auténtico chalk paint (así lo venden) en la tienda paraquenomeolvides. Después de divagar y divagar el color elegido fue el "cielo invernal".


Foto vía: paraquenomeolvides

Una vez decidido el color, lo único que hay que hacer para preparar el mueble es limpiarlo bien. En mi caso, pasé un trapo impregnado en alcohol por toda la superficie. Una vez hecho esto, soltamos las puertas quitando las bisagras, la llave que las abre y su soporte, y el asa que tiene el cajón.

En este momento del proceso decidí dejar las patas del mueble sin pintar para que resaltaran sobre el resto (una que va mucho sobre la marcha), y tuve que forrarlas con cinta para no mancharlas de pintura.



Terminado ya el tema de la preparación viene la parte divertida, pintar y pintar. En mi caso opté por pintar las esquinas y bordes del mueble con brocha y el resto hacerlo con un rodillo, para mi gusto, le da un aspecto más fino, aunque esto es algo muy personal.



Con dos capas fue suficiente (de hecho me sobró pintura que estoy pensando ya cómo reutilizar), y como no tenía prisa, entre una capa y otra dejé pasar casi un día entero. Para finalizar, al pintar con chalk paint es necesario dar una capa de cera que yo compré en la misma tienda y que imprimé con una brocha. Hay distintos tonos de cera que además de para proteger se utilizan para cambiar un poco el color del mueble, darle un aspecto envejecido, pero en mi caso, yo opté por la incolora, que deja el color tal cual lo hemos pintado.

Cuando vi el resultado decidí no pintar tampoco las puertas ni el cajón del mueble y dejarlas con el color natural de la madera. No se si en futuro cambiaré de opinión, pero de momento me gusta como queda.

Y para finalizar, solo quedaba volver a colocar puertas, bisagras, llave y soporte del cajón que previamente habíamos limpiado un poco con alcohol. Ahí va el resultado final, espero que os guste....







Fotos vía: archivo personal

MI MESITA AUXILIAR, MI TESORO...

martes, 20 de enero de 2015

Me encanta buscar muebles auxiliares, da igual que no los necesite. Estoy obsesionada con encontrar pequeñas piezas a las que darles mi toque personal. A veces no tengo sitio para ponerlas, pero da igual, sigo buscando hasta encontrar las que encajan en mi mundo.

Así que a veces, me encuentro a mi misma revisando cada mueble tirado en una esquina de cualquier contenedor de mi barrio (y de los demás), creo que tengo algún tipo de síndrome... pero por el momento no me preocupa demasiado...

La historia de esta mesilla es precisamente una de esas apariciones marianas del universo... un día, a la vuelta del trabajo en el autobús, divisé a lo lejos, una mesilla de los años 60/70 en la puerta de una tienda/bazar que hay de camino a casa.... aunque no me dió tiempo a verla muy bien casi me caigo del asiento cuando me dí cuenta que llevaba mi nombre (en sentido figurado claro... vamos, que tenía que ser mía). Así que en cuanto llegué a casa decidí deshacer el camino andado, y volver a por ella. Casi me da un infarto cuando vi su precio.... ¡5 euros! Vamos, ese día el karma estaba de mi parte, así que la conseguí.

No tenía claro cómo restaurarla (bueno, si a una buena lijada y capa de pintura se le puede llamar restauración). Así que decidí ir por partes, la tapa, de un brillo insufrible, la lijé hasta darle un tono más rudo, y el resto del mueble, previo lijado también la pinté con laca blanca mate que tenía por casa de otras veces. Este proceso duró un par de fines de semana, que es básicamente cuando tenemos tiempo para las manualidades, pero finalmente, y con unos nuevos tiradores que compré en Zara Home creo que quedó bastante chula.

En vez de usarla de mesilla en una habitación, la uso de mesa auxiliar en la sala, y como tiene dos cajones me viene de perlas para ocultar papeles, llaves, pegatinas, gomas de pelo... en fin, un sinfín de cosas.

Sorry, no tengo fotos del antes, no tenía yo en mente enseñar mis cosillas por aquí, ¡pero si que puedo enseñaros las fotos del después!. Para haberme costado solo 5 euros, no está mal ¿no?


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